martes, 23 de junio de 2015

Arena y viento

Desde el cielo de la madrugada,
que se refleja en pupilas encendidas de amor,
engalanadas en palabras y risas,
siento el alegre compás de tu aliento.
Y sueño.
Sueño que estás a mi lado.
Mis dedos rígidos apoyados en las rodillas,
con las uñas bañadas en esmalte carcomido,
se liberan del cuerpo y te toco.
Tu cuerpo cansado,
azul,
hambriento de humo y corazón,
juega con versos de viento
y tu lengua deshace el escudo cobarde
tejido en las noches de insomnio.
Despacio,
como si fueras el silencio de las dunas de algún desierto,
me susurras palabras
que entonas
desde mi propia locura.
Todo lo que puedas decir
o pueda yo decir
se somete, desnudo y libre,
a la extraña cadencia de tu voz.
Y no escucho
ni siento
ni respiro
nada más
que el acento blanco y suave
de tu boca de viento
revolviendo la arena de mi cuerpo.


lunes, 25 de mayo de 2015

Dos en el calendario

Cuando te conocí
era día uno.

Ahora sé
que pasas páginas,
los días que me interpongo entre tu soledad y tú,
para que no te asfixie
la sensación de lo eterno.
A mis espaldas,
mientras respiro un intenso ardor -dolor- de caricias y promesas,
tú sonríes,
y vas tachando besos del calendario.
Me envejeces en versos.
Arrancas
el último día de ese momento que fui.
Tu violento rotulador me borra de entre las páginas.
Y yo, que no consigo terminar de limpiar
un cuerpo calcado en mi cuerpo
me quedo pintarrajeada y rota
en un rincón de mi corazón.
Así,
prolongando lo inexistente,
demostrando
que eres más tiempo
que todos los demás hombres,
me arrasas.




viernes, 22 de mayo de 2015

Mirando al suelo

Muchas veces he escrito sobre mi padre.

Hoy me hubiese gustado empezar escribiendo cuánto recuerdo su sonrisa, sus ojos, su voz. Me hubiese gustado hablar de su risa (que extraño con todo mi corazón) y daría las manos por describir con exactitud cada pliegue de su rostro. Querría decorar una página con su gracia de derrota o su afición por las películas del Oeste. Incluso podría hablar de cuánto me molestaba a veces oír su música a todo trapo saliendo del radiocasete. Puedo recordar su olor como si le tuviera frente a mí con sólo cerrar los ojos. Escribiría con gusto sobre sus lágrimas de lector. Podría llenar páginas de cuánta falta me ha hecho estos años. Me gustaría dedicarle un beso de palabras cada día.
Pero hoy me ha ocurrido algo terrible.

Hoy me he dado cuenta de que ya no soy capaz de recordar su forma de caminar. Hoy es insoportable el dolor. Así que hoy no hay guiños a su risa, ni a sus versos (ni siquiera a los que escribía en las naranjas). No recuerdo si andaba despacio o rápido. Si iba encorvado o recto. No sé si sus pasos eran cortos o largos ni si arrastraba los pies. Lo único que está grabado en mi memoria es que siempre miraba al suelo y que solía llevar las manos entrelazadas a la espalda. Hoy el mundo sigue igual. 
Y todo ha cambiado. Y vuelves a estar en cada una de las lágrimas que se derriten en mi rostro.

Mierda.

sábado, 16 de mayo de 2015

Campiña Electoral

Carteles que gritan ¡vótame!
Miradas despectivas desde el corazón del metro.
Panfletos arrugados en el bolso.
Esperanzas que se hacen oír
más allá del murmullo de una España que se queja desde el sur.
Ancianos con la huella de la dignidad marcada en arrugas.
Vallas publicitarias de colores.
Como si la indignación se pudiera esconder
mintiendo con algún tinte llamativo.
Mítines que se convierten en partidos de fútbol.
Hinchadas de votantes encorsetados en el sistema.
Mi barrio alojando a los ladrones en marquesinas de autobús,
taxistas humillados en azul
chulapos hablando de política.
¡Qué vergüenza
tener que perder el norte porque dicen que ya hemos perdido el sur!
Ilusiones montadas a lomos de personajes de ficción.
Los animales ladrando himnos de partido.
Sumisión de ajedrez y símiles de tablero.
Sonrisas cascadas en la insensatez
de un pueblo ahorcado
cuya historia reciente
gritaba cambio.
Qué triste ver a la Justicia luchando en desventaja contra la Corrupción.
Me encantaría pintar un cuadro de ilusión.
Pero hay días
que sé
que el pueblo no se levanta.
¿O sí?
Ya hemos tenido bastante.
Que la resaca el día 25 sea del color del vino.

ES AHORA.

lunes, 11 de mayo de 2015

Rent a dream

En formato digital
se pueden prestar los sueños;
Ahora te permiten
comprimir en un disquete
las velas de cumpleaños,
guardar en usb 
las estrellas fugaces
y convertir a dvd
las ya obsoletas hojas de laurel.
Con voluntad,
también puedes descargarte una nueva app;
el hueso ahorquillado
que, quebrándose,
te elige a ti siempre 
como ganador.
Y, siguiendo el proceso,
dicen que es posible
hacer de cada deseo una cadena interminable de ceros y unos.
Sí;
intercambiar los sueños,
en formato digital 
y en inglés
(porque,
si hay algo más internacional que un sueño,
es ese maldito idioma)
nunca fue tan fácil.

De seguir así
no te asustes
si un día
despiertas convertido en un sistema binario.
Se está estudiando
cómo hackear el amor.

viernes, 10 de abril de 2015

Corporación de la Infamia

Naturales de Cartago coreando
tras los plasmas el silencio de un país.
Letras del abecedario contenidas en cajas.
Jueces y partes combinadas
chorreando injusticia.
Gente que añade vocabulario al síntoma social.
Picaresca como estado mental
de quienes, cómplices,
amoratan sus cuentas en el extranjero.
La sonrisa tiesa,
estandarte publicitario
de los perversos.
Hipnótico embrujo el de los falsificadores de sueños
-voces de sirena, manzanas envenenadas,
espejismo de democracia-.
Las excusas formando imaginario colectivo.
-Lo desconozco.
-No volverá a ocurrir.
-La tarjeta no era negra.
-No he cobrado ni en A ni en B.
-No lo recuerdo.
-Pido perdón.
-Está lloviendo.

Un país que continúa mojando sus miserias
en la tinta
de una fotografía que retrata el caos.
El verdadero símbolo nacional;
Un dedo corazón.





domingo, 5 de abril de 2015

Patera

En el silencio del mar
una letanía de hambre
se cuela en el oído del niño;
su madre le susurra despacio
una canción de amor.
Así, medio dormido, sin fuerzas,
(la melodía amortigua
el ímpetu feroz de las olas),
el niño deja de temblar.

Un hombre sujeta su rostro en las manos.
-Respirar.
Apretar las cuerdas de la garganta
para no reventar en llanto-.
Miradas perdidas en el horizonte del tiempo.
Noche que hundes los sueños
bajo hélices de espuma blanca.
Cadenas invisibles que tintinean
en lo más profundo del océano.
Inundación de gritos.

El mar escupe maderas de sangre
en la tierra
donde se prostituye la esperanza.